miércoles, 3 de septiembre de 2008

Se puede transformar al trabajador rutinario?

¿Se puede enderezar un árbol? Evidentemente eso dependerá de muchos factores y la respuesta a determinadas preguntas relacionadas nos podrá ser de ayuda.
¿Es suficientemente estimulante el trabajo de ese colaborador? ¿Invita a la rutina u trabajo? ¿Es el único trabajador rutinario en su Departamento? ¿Son también rutinarios sus compañeros?
¿Era rutinario cuando llegó o se ha vuelto con el transcurso del tiempo? ¿Cuánto tiempo hace que es rutinario? Porque... cuanto más tiempo lleve instalado en la rutina, tanto más difícil será hacer que salga de ella.

Pero la pregunta del millón de dólares es ¿Su jefe también es rutinario?.Lo mismo que es más fácil conseguir que un árbol crezca derecho que enderezarlo, luego es mucho más rentable y sencillo evitar que nuestros colaboradores caigan en la rutina que redimir a los que ya se han refugiado en ella... ¡Seamos honestos y atajemos el problema en sus orígenes!
¿Tenemos jefes rutinarios? Ésa es la pregunta que debemos hacernos. Porque si un jefe entra cada día en su despacho arrastrando los pies, al cabo de tres meses todos sus colaboradores en el Departamento arrastrarán los pies...
En esta pregunta se mezclan dos interpretaciones, la que hace referencia a los "trabajadores rutinarios" y la que se refiere a los "trabajos rutinarios" que desempeñan los trabajadores. Trabajadores rutinarios
Los trabajadores son personas. Personas las hay de todos los tipos y perfiles. Centrándonos en el ámbito laboral los dos temas fundamentales a considerar son la actitud y los conocimientos que tienen para desempeñar su función. En mi opinión, las personas capaces de destacar y de enriquecerse en sus puestos de trabajo, tengan éstos el nivel que tengan dentro de la escala de la complejidad o de las responsabilidades, son aquellas que encaran su trabajo con una actitud positiva, con espíritu creativo, y con los conocimientos adecuados para realizar con éxito la labor a la que se enfrentan. Estas personas, se enriquecen, analizando, mejorando, aprendiendo de las tareas de las que son responsables en una espiral de beneficios mutuos entre la empresa y ellos mismos. Para llegar a este punto ideal, se requiere que la empresa sea capaz de seleccionar aquellas personas adecuadas a cada responsabilidad y después capaz de no frustrar la voluntad de las personas de hacer un buen trabajo.
Cuando un trabajador entra en una situación divergente con lo anterior, ya sea en el primer contacto con su trabajo o como fruto del desencanto consecuencia de una defraudación de expectativas, si toma una actitud rutinaria, se limita a cubrir el expediente, etc., la primera víctima es él o ella como persona. Es responsabilidad de la empresa velar por que esto no suceda y si acontece, actuar inmediatamente, plantear el problema y buscar soluciones. Las soluciones pasan por evaluar cuál de los dos temas falla: si el trabajador quiere y no puede, hay que formarle, si puede pero no quiere, hay que motivarle y si no quiere ni puede, nos hemos equivocado y hay que explicarle que él también. Las empresas deberían velar por no tener trabajadores rutinarios en sus plantillas. La rutina aliena, envilece, no aporta nada y contamina los centros de trabajo. Trabajos rutinarios
Hay trabajos más o menos creativos. En realidad los hay muy poco creativos pero incluso en los menos creativos, la mente humana con la actitud adecuada es capaz de encontrar retos. Leí una vez sobre personas que trabajaban en una antigua cadena de montaje, en la que su trabajo consistía en apretar tuercas. Algunas de estas personas, eran capaces de tener una actitud muy positiva hacia su trabajo y preguntados, explicaban los métodos que les permitían no caer en la desmotivación o el aburrimiento total. Se dedicaban a buscar series distintas de apretar las tuercas, se cronometraban compitiendo para si mismos intentando batir records imaginarios, competían con sus compañeros en conseguir el mayor rendimiento...técnicas individuales para llenar de contenido una actividad. Un trabajo puede tener mayor o menor potencial para la creatividad pero solo es completamente rutinario y aburrido cuando el que lo realiza lo ve así. Siendo este el caso, vemos que de nuevo es la actitud de la persona la que hace que su trabajo sea o no interesante.

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